Lisboa es de las más suaves y amenas capitales europeas, con más de 3.300 horas de sol al año y unos 100 días de lluvia. Cualquier época del año será la excusa perfecta para visitar la ciudad. Aunque el verano es marcado por mucho calor, la verdad es que los finales de tarde siempre son más frescos debido a una brisa del Atlántico. Durante el invierno podrá andar por la calle bien abrigado. El frío nunca será un freno a un buen paseo por la ciudad.

Verano en Lisboa

Los veranos son secos y cálidos y las temperaturas varían entre los 18 y los 35 grados, aunque la brisa del Atlántico asegura temperaturas más suaves, sobre todo al atardecer. En esta época del año, las terrazas esparcidas por Lisboa se llenan de gente, y no es para menos.

Otoño en Lisboa

El otoño también es una estación muy agradable. Con días muy soleados, septiembre aún tiene temperaturas de verano. Durante el mes de octubre las temperaturas bajan un poco, rondando los 20 grados, mientras que en noviembre pueden oscilar entre los 13 y los 19 grados. En otoño podrá empezar a aparecer la lluvia. Septiembre prevé una media de 25 milímetros de lluvia, pero octubre anuncia el inicio del período lluvioso, con una precipitación media de 80 milímetros. Noviembre es uno de los meses más lluviosos del año, con unos 115 milímetros de lluvia.

Invierno en Lisboa

En Lisboa, los inviernos no son rigurosos. Enero es el mes más frío, con temperaturas medias de 10 grados. En general, se esperan días lluviosos, aunque muy soleados y agradables. Con respecto a la nieve, hay quien dice que ocasionalmente caen copos de nieve, pero la probabilidad es semejante a la caída de copos de avena, créanos.

Primavera en Lisboa

En primavera, Lisboa suele tener un tiempo muy agradable, con temperaturas medias entre los 15 y los 20 grados. ¡Los días más calientes, se puede perfectamente ir a la playa en bañador! En cuanto a la lluvia, en primavera ésta es moderada. Marzo tiene a veces algunos días lluviosos, pero el clima se calienta rápidamente a lo largo de la estación primaveral. Como dice el refrán, “Marzo marceador, de noche frío y de día calor”. Generalmente, es en mayo cuando la primavera presenta los primeros signos del verano.


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