Lisboa, cidade das sete colinas, é conhecida como a cidade branca graças à luminosidade que espalha nos vários Lisboa, ciudad de las siete colinas, es conocida como la ciudad blanca gracias a la luminosidad que desprende en todos los sentidos. Es también una ciudad favorable a los paseos a pie, a través de su envidiable calzada portuguesa, y que goza de un clima ameno que le es sobradamente característico.

Conocer Lisboa es tener el placer de respirar siglos de Historia e ir al encuentro de muchas presencias que por aquí han pasado. Rica en monumentos y caracterizada por sus barrios genuinos, Lisboa es también una ciudad llena de tradiciones populares, con las puertas abiertas a una amplia variedad gastronómica, en la que los vinos no quedan rezagados y de la que podrá disfrutar en una típica casa de fados.

BAIRRO ALTO

Bairro Alto, o Barrio Alto en español, es uno de los barrios más paradigmáticos y atractivos para vivir la ciudad. Típico y popular, el “Bairro” – como es conocido por los lisboetas – posee numerosos rasgos de modernidad: tiendas de ropa, galerías de artistas y una animada vida nocturna. El encuentro de personas, en un entorno ecléctico y multicultural, es una de las buenas razones por las que pasear por este barrio. Buenos restaurantes puerta con puerta; apacibles librerías, donde siempre ocurren mil cosas; teterías emparejadas con variadísimas tiendas de artesanía, algunas de las cuales de los más renombrados artistas portuguesas. Es un barrio apasionante, lleno de atracciones, que conjuga arrojo y sofisticación con tradición y antigüedad Pasear por Bairro Alto es un gesto irrepetible en cualquier otro punto de la ciudad.

CHIADO

Junto a Bairro Alto se encuentra uno de los barrios más chic de Lisboa, Chiado, donde encontrará un ambiente aún más sofisticado. Punto de encuentro de jóvenes, artistas e intelectuales, Chiado es la zona de los cafés emblemáticos, como “A Brasileira”, las escuelas de arte, los teatros y la historia viva. Además de su belleza arquitectónica, allí las personas funcionan como una estampa humana.

La zona de Carmo, vecina de Chiado, tiene algunos puntos fascinantes de la historia de la ciudad, como el Convento y la Iglesia de Carmo. Allí podrá visitar las ruinas y el Museo Arqueológico de Carmo, que incluye una colección de piezas prehistóricas, romanas, medievales, manuelinas, renacentistas y barrocas. El Largo do Carmo también es un lugar emblemático de la Historia reciente de Portugal, ya que ha sido el escenario privilegiado de la revolución de los claveles, el 25 de abril de 1974, que derrocó el Estado Dictatorial del Estado Nuevo vigente desde 1933.

ASCENSOR DE SANTA JUSTA, BAIXA Y ROSSIO

La unión entre Carmo y Baixa se hace a través de uno de los ex libris más conocidos de la ciudad: el irresistible Ascensor de Santa Justa. En lo alto, nos encontramos con unas preciosas vistas sobre la Baixa. No pierda la oportunidad de subirse a este ascensor centenario, el único ascensor vertical que presta un servicio público y que fue diseñado por un discípulo de Gustave Eiffel, manteniendo por esta razón un estilo arquitectónico peculiar.

En la Baixa, zona comercial por excelencia, encontrará una mezcla de comercio tradicional, pequeño e incluso familiar con el comercio moderno y sofisticado. La Rua Augusta es la arteria principal de la Baixa de Lisboa, uniendo Terreiro do Paço, abierto al río y símbolo de poder, con la preciosa plaza D. Pedro V, popularmente conocida como plaza de Rossio.

Al llegar a la zona de Restauradores, descubra la Avenida da Liberdade, donde se encuentran las más prestigiosas marcas internacionales, sin olvidar los numerosos kioscos, donde podrá disfrutar de un chocolate caliente y una tostada típica lisboeta. En el siglo XIX, este paseo era conocido como el “Paseo Público” de la ciudad, donde las élites se juntaban para caminar despreocupadamente.

CASTILLO DE SAN JORGE

La ciudadela del Castillo de San Jorge es un lugar fascinante y uno de los monumentos más visitados de la ciudad, no sólo por su importancia histórica y cultural sino también por las maravillosas vistas que ofrece sobre Lisboa y el río Tajo.

Cerca del Castillo, en el barrio de Graça, se encuentra la Iglesia y el Monasterio de San Vicente de Fora, uno de los más imponentes y notables monumentos religiosos de la ciudad. Construido justo después de la conquista de la ciudad a los moros, fue el resultado de un voto del rey Alfonso Enríquez a San Vicente durante el legendario cerco a la ciudad, en 1147.

Es en esta zona de la ciudad donde tiene lugar la conocida Feira da Ladra, todos los martes y sábados. Se trata de uno de los más emblemáticos mercados lisboetas donde pueden comprarse objetos usados, antigüedades, artesanía, etc.

BELÉM

La leyenda reza que habrá sido desde su playa desde donde salieron las naves del navegador Vasco de Gama en su descubierta de la ruta marítima hacia la India. Belém, otro barrio histórico de la ciudad, conserva la memoria de lo que fue el inicio de la Expansión Marítima, en el siglo XV.

Otro de los ex libris de la ciudad es el Monasterio de los Jerónimos, frecuentemente conocido como la “joya” del estilo manuelino y una de las principales iglesias de salón de Europa. Sus elementos decorativos se traducen en un conjunto de símbolos del arte de la navegación y esculturas de plantas y animales exóticos. Considerado Patrimonio Mundial por la UNESCO, el 7 de julio de 2007 fue elegido como una de las siete maravillas de Portugal.

Poco tiempo después del regreso de Vasco de Gama de la India, el rey Manuel I solicitó a la Santa Sede la autorización para construir un gran monasterio a la entrada de Lisboa, a orillas del río Tajo, financiado por el comercio de las especias. Las obras empezaron en 1501 y sólo terminaron casi un siglo después. El rey Manuel I y sus descendientes fueron enterrados en tumbas de mármol situadas en la capilla mayor de la Iglesia y las capillas laterales del transepto. También están presentes las tumbas de Luis de Camoens, Alexandre Herculano y Fernando Pessoa.

También en Belém, junto al río, encontrará otro maravilloso monumento del estilo manuelino, clasificado igualmente como Patrimonio Mundial por la UNESCO, la Torre de Belém. Diseñado en el siglo XVI por Francisco Arruda, el edificio está formado por una torre cuadrangular con baluarte poligonal orientado hacia el eje del río Tajo. Su decoración exterior abunda con fachadas que reflejan influencias árabes y venecianas en balcones y barandillas, contrastando con el interior bastante más austero en su decoración. Los elementos orgánicos de estilo manuelino se encuentran aquí ampliamente representados, ostentando la Torre de Belém la primera representación escultórica de un animal exótico africano: un rinoceronte.

Más reciente, e invocando la grandeza de la época de la Expansión Marítima, se encuentra el Padrão dos Descobrimentos. El monumento de 1960 celebra el quinto centenario de la muerte del Infante Enrique, homenajeando a este impulsor y a algunos de los principales navegadores portugueses. Belém construyó su singularidad como símbolo de la “edad de oro” de la Expansión Marítima.

Pero también están presentes la modernidad y animación cultural en el CCB – Centro Cultural de Belém, situado en la Praça do Império. Inicialmente se proyectó para albergar la sede de la presidencia portuguesa de la Comunidad Europea, en 1992, y posteriormente para desarrollar actividad cultural variada.

TERMINANDO EN EL PARQUE DE LAS NACIONES

En la parte oriental de Lisboa, donde se realizó la Expo 98, encontramos un extenso complejo cultural, lúdico, residencial y empresarial que representa un núcleo fundamental de la vida de la ciudad y un ejemplo de modernidad integrada. Además de los jardines que se multiplican a lo largo del río, encontramos infraestructuras únicas, como el Pavilhão Atlântico, donde podemos asistir a numerosos conciertos musicales e importantes pruebas deportivas internacionales. Desde 2006, el Parque de las Naciones posee asimismo un atractivo lugar de diversión, el Casino Lisboa, que no podrá perderse. Sin olvidar el Oceanario de Lisboa, que deslumbra a pequeños y mayores por la diversidad de su fauna marina. El Pabellón del Conocimiento y la Torre Vasco da Gama son otros de los atractivos de este espacio único. ¡Y, si va hasta allí, suba al teleférico, disfrutando de las maravillosas vistas que hacen de éste un viaje obligatorio!


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